Al minuto dos, los jugadores de Universidad Católica ya celebraban el primer gol del partido. Se juntaron en la esquina y levantaron sus brazos al cielo. Ese tanto de ‘camerino’ trastocó los planes de Barcelona, que al final cedió una derrota 2-1 en un lodoso estadio Monumental.

En un tiro de esquina, el golero Máxima Banguera no contuvo el esférico y el lateral Yuber Mosquera se aprovechó del rebote para meter el balón a placer, para sorpresa de los hinchas canarios y lamento de los jugadores y el cuerpo técnico.

Dese el inicio del cotejo, una fuerte lluvia cayó sobre el sector del escenario deportivo. Eso originó que la cancha se deteriora rápidamente, llenándose de lodo. Los charcos de agua también influyeron en el desarrollo del cotejo. Así nació el segundo gol del ‘Trencito Azul’,

En el minuto 38′, el ariete paraguayo Luis Amarilla empujó el esférico tras una asistencia de Jeison Chalá. Previamente, el balón parecía quedarse estancado y eso desubicó la marca del central Darío Aimar, pero el extremo católico logró retener la pelota para habilitar a su compañero.

Barcelona cayó en la desesperación desde el primer gol en contra, porque procuró desplegar su juego, pero los jugadores estuvieron imprecisos por el estado lodoso del gramado. Universidad Católica, en cambio, tuvo la virtud de aprovechar sus opciones y de defenderse ordenadamente.

En el segundo tiempo, los toreros salieron con mayor ímpetu. El gol de Washington Vera en el minuto 53, tras un pase preciso de Ely Esterilla en la única desatención de los visitantes, los motivó aún más. Sin embargo, el DT colombiano Santiago Escobar ordenó a sus pupilos defenderse dentro de su propia área, incluidos los delanteros.

En la zona técnica torera, el DT uruguayo Guillermo Almada se desesperó porque sus equipo no encontraba espacios ante un rival que solo se aguantó sin ruborizarse. Aunque en el 88′ los visitantes se llevaron un susto cuando Ángelo Quiñónez cabeceó sin marca apenas desviado del arco de Hernán Galíndez.

Al final, los jugadores de Barcelona y Almada salieron molestos. Siempre fueron superiores colectivamente, pero su rival fue ordenado y preciso con sus opciones. Por ello, Universidad Católica se metió en el grupo de punteros, mientras que los amarillos se estancaron en el octavo lugar.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO

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